No es un problema de cómo es o deja de ser la pérgola, que, por lo que he leído, es incluso decorativa. Estoy de acuerdo en que los propietarios de bajos con jardín deben poder disfrutar de su jardín e instalar pérgolas o los elementos oportunos para su disfrute. La cuestión es que cualquier vecino puede entender que, si esa pérgola es bonita, más bonita va a ser la suya con barrotes naranjas y banderitas de colores. Se trata de abrir la veda a unas prácticas que al final harán que la urbanización parezca un parque temático. Nadie tiene autoridad para instalar una pérgola sin cumplir unas normas de estética que sean iguales para todos ; al igual que nadie tendrá autoridad para reprochar al dueño de la pérgola de colorines que la suya no, porque no, y la primera sí, porque sí. Es imprescindible sentar unas bases y no dejar que esto se nos vaya de las manos. Al final todos saldremos perjudicados.