Era previsible lo que iba a suceder porque las omisiones y los fallos estaban cantados, vamos, es más resultan sorprendentes porque imagino que tanto la constructora como el arquitecto habrán realizado más pisos y sabrán las carencias elementales, pero en el fondo tampoco ha sido ninguna sorpresa porque se veía venir, aunque fastidia seguir prolongando esta espera eterna. Antes creíamos que para Reyes entregaban los pisos, a ver si hay suerte y antes de Semana Santa podemos entrar.