La cerrazón española contra todo lo que se salga de "la norma" hace que en conjunto seamos más incultos (al sólo tener que conocer las normas y no aprender a ser crítico), menos activos, menos emprendedores y al final más pobres e infelices.
La educación religiosa ha ayudado mucho a esto, a tenernos atados y sin rechistar porque aquí lo pone, en este papel que ha escrito un ser superior a ti, sea un profeta o un concejal.
Como ejemplo de lo que nos pasa con el huerto podéis leer este artículo. Muchas de las actitudes aquí expuestas están reflejadas...
¿Por qué los niños españoles no pueden vender limonada?